"Ghodwa" o el sabor amargo de la revolución tunecina inacabada

21 de marzo de 2022 -
Tiempo de lectura :5 minutos
Ahmed (Ahmed Berhouma) y su padre Habib (Dhafer L'Abidine) en el largometraje tunecino Ghodwa.

 

Sarah Ben Hamadi

 

Ghodwa (Mañana en versión inglesa y francesa), del actor y director tunecino Dhafer L'Abidine, es un drama social que nos sumerge en la vida cotidiana de un abogado de derechos humanos que, diez años después de la revolución tunecina, sigue buscando la justicia social. El invierno pasado, la película ganó el Premio de la Federación Internacional de Críticos (Fipresci) en la 43 edición del Festival Internacional de Cine de El Cairo.

L'Abidine no sólo protagoniza y dirige, sino que es coguionista y coproductor de la película, desempeñando múltiples papeles en su primer largometraje detrás de la cámara. "Es la realización de un sueño", confesó a los medios de comunicación.

Nos encontramos en 2021. Habib, el protagonista, es un abogado de 40 años, traumatizado por los abusos cometidos por el antiguo régimen que él mismo padeció. Clama por "Verdad, justicia y luego reconciliación". Este tríptico le persigue, mientras lucha, diez años después de que los tunecinos se levantaran contra el régimen autoritario de Ben Ali (1987-2011), por exigir libertad y dignidad.

 

 

Obsesionado por esta búsqueda, frustrado por un sistema que no ha cambiado a pesar del levantamiento popular, Habib, que aún sufre cicatrices psicológicas fruto de las torturas del antiguo régimen, no deja de repetir en sus momentos de delirio que "la revolución está llegando", como si se negara a admitir que ya ha pasado y que ha traicionado sus esperanzas.

Desilusionado, deambulando por las calles de un Túnez desencantado, donde persiste la pobreza, donde continúan los abusos policiales y donde la esperanza de una vida mejor parece haberse desvanecido, se niega a aceptar que esta realidad sea el resultado de una revolución que ha alimentado tantas aspiraciones y truncado tantos sueños.

La relación de Habib con su hijo Ahmed, elemento central de la película, es entrañable. Ahmed (interpretado por Ahmed Berhouma), está muy unido a su padre, incluso cuando su salud se deteriora. A medida que avanza la película, los papeles se invierten y el hijo se hace cargo de su padre. Ahmed no entiende el apego de su padre a esta causa que le recuerda sus demonios, pero nunca le juzga. Le quiere tal y como es, y está a punto de tomar la antorcha y caminar sobre el hilo de la esperanza. 

"Es una historia que sale del corazón, es una historia tunecina, y es una historia que creo que es muy importante en relación con los tunecinos", dijo L'Abidine en una entrevista con RTCI en vísperas del estreno de su película en los cines de Túnez. Y, en efecto, es difícil ser insensible al trauma de Habib, cuando vivimos la revolución tunecina de 2011 y teníamos tantas esperanzas en un mañana mejor.

La languidez de los planos puede parecer a veces pesada, pero es una elección defendida por el director. "Esta lentitud es un marcador de la puesta en escena, en la medida en que se trata de hacer vivir al espectador la vida cotidiana del protagonista con su parte de trauma", explicó L'Abidine a la agencia Anadolu. Esta técnica de dirección neorrealista le ha valido algunas críticas, aunque la película ha sido bien recibida en Túnez, sobre todo por el mensaje que transmite, un "duro deber de las generaciones futuras", según el diario La Presse de Tunisie, que también destaca "un papel protagonista muy logrado, escrito por el actor para el actor".

Dhafer L'Abidine ha aparecido en Hijos de los hombres, Sexo en Nueva York 2, Centurión y otros largometrajes, y participó en la serie de televisión estadounidense The Looming Tower, que recibió cuatro nominaciones a los Emmy. Más recientemente, L'Abidine apareció en la serie francófona de Netflix The Eddy. En el mundo árabe, L'Abidine ha aparecido en la exitosa serie Aroos Beirut y en la serie Eugénie Nights, que transcurre en El Cairo y Port Said en 1946. En 2017, protagonizó dos series de éxito, Caramel y Halawat Al Dounia, por las que ganó un premio al mejor actor árabe en una serie de televisión . L'Abidine protagonizó varias películas tunecinas, entre ellas Dowaha (Secretos enterrados), Fin Décembre y Fausse Note. Fuera de Túnez, protagonizó la película egipcia de acción y comedia Esmat Abu Shanab, la libanesa Habbet Caramel y El Ankabout. Dhafer es un defensor de ONU Mujeres y colabora estrechamente con las Naciones Unidas en cuestiones de igualdad de género y violencia contra las mujeres (foto cortesía de Esquire Middle East).

"Verdad, justicia y luego reconciliación" repite Habib a lo largo de la película, una frase que recuerda a la campaña "Menich Msamah" ("No perdonaré") lanzada por un colectivo de jóvenes, opuestos a la llamada ley de "reconciliación económica" en 2015, para quienes "no hay reconciliación sin justicia."

La película apunta así a la incapacidad de los nuevos dirigentes del país para poner en marcha un proceso de justicia. No obstante, Túnez ha iniciado un proceso de justicia transicional mediante la creación de la "Comisión de la Verdad y la Dignidad" en diciembre de 2013, pero hay que señalar que el historial de este órgano ha sido fuertemente cuestionado e impugnado, y que los tunecinos conservan un sabor amargo, y siguen llevando en su interior la sensación de que el sistema ha seguido siendo el mismo y que nunca se ha logrado la justicia esperada.

Un resultado positivo de la Revolución de los Jazmines es que hoy no hay censura en el cine tunecino, y con esta libertad de creación ha habido una explosión de películas y obras de teatro en la última década. El principal problema es encontrar financiación.

Sin embargo, a fin de cuentas, el estado de Habib refleja el de la sociedad tunecina, frustrada al ver que los hombres han cambiado pero que el sistema ha permanecido, como el fiscal que ya no quiere oír hablar de los viejos casos. Pero también como la sociedad tunecina, Habib encuentra refugio en sus vecinos, que le apoyan y consuelan, como suele ocurrir en los barrios populares de Túnez.

Con su primer largometraje como director a sus espaldas, el emblemático actor tunecino firma una amarga declaración de amor a su país, retratando una alegoría de esta sociedad tunecina trastornada, y a veces descarrilada, pero que aún conserva la esperanza de un mañana mejor : Ghodwa.

 

1 comentario

  1. Acabo de ver la película y estoy muy impresionado por la historia y la actuación. El calvario del abogado se ha repetido en muchos países latinoamericanos donde se violaron los derechos humanos y no se castigó a los culpables.

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